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jueves, 20 de noviembre de 2014

Diario de lectura de dos veces junio- Santiago Flores

NUNCA MAS

Antes de elegir este libro, estaba entre dos opciones: Este o “Una Muchacha muy Bella”. Me decidí por este porque en la contratapa se habla del Mundial, y me gustaría ver como se usaba el fútbol para ocultar las cosas que pasaban en esa época.


Primera lectura: 8/11/14. Página 5 a 23
El prólogo nombra dos eventos trágicos que sucedieron en el mes de Junio, lo primero que se me viene a la mente es otra “tragedia” que pasó en Junio hace un par de años, que ni quiero recordar.

Primer capítulo: “Cuatrocientos noventa y siete”
Lo primero que me llamó la atención fue una falta de ortografía en el primer párrafo (decía “empesar” en vez de “empezar”), escrita en un cuaderno. Inmediatamente salta a otra historia, aparentemente en otro momento y lugar, ahora hay más de un personaje, escuchan la radio esperando los resultados de un sorteo, por lo que entiendo, del servicio militar.
La narración vuelve a saltar a la historia del comienzo, el narrador corrige la falta de ortografía en el cuaderno y me siento algo identificado cuando expresa “Pocas cosas me contrarian tanto como las faltas de ortografía”.
La radio anuncia un número de orden: el 640, el número del protagonista, al que le corresponde el número 497 que era el nombre del capítulo.
Aparecen los primeros nombres de personajes: El sargento Torres y el cabo Leiva, que probablemente haya sido el que escribió en el cuaderno.
El texto alterna ambas historias hasta que se pasa a una historia diferente: la protagonista era una mujer, que aparentemente estaba por dar a luz por primera vez.
Ahora el relato alterna las tres historias. El padre aconseja al protagonista y le cuenta una anécdota de cuando él estaba en el servicio militar. El protagonista piensa en borrar la corrección, pero decide no hacerlo. La mujer está a punto de dar a luz, la frase “De haber tenido un reloj, no habría podido mirarlo” confirma mis sospechas de que es está secuestrada, es una desaparecida.
La mujer da a luz a su bebé, pero le dicen que éste murió, aunque lo más probable es que se lo lleven para que sea criado por otra familia.
Se nombra a un nuevo personaje: El doctor Mesiano.
Obligan a la mujer a limpiar lo que ensució el tener al bebé, “La placenta metela nomás en el balde”, le dice uno de los militares. Casi escupo lo que estaba merendando. Esta historia es desagradable, es impactante la imagen, y más aún sabiendo que cosas como esta realmente pasaron en nuestro país.

Segundo capítulo: “Ciento veintiocho”.
El sargento Torres lee lo anotado en el cuaderno y consulta su opinión al protagonista, a lo que éste responde “A partir del momento en que la Patria lo requiera”, y me pregunto: ¿Qué Patria requiere la tortura de un niño?
Se nombra al hijo del doctor Mesiano, que aparentemente admiraba al protagonista por ser un soldado argentino.
El sargento Torres opina que se puede empezar torturar a los niños a partir de la edad en la que sepan hablar, ya que antes no serviría para nada. Menos mal que por lo menos tienen algún límite.
Ahora la historia vuelve a la mujer. Un doctor, el doctor Padilla, aconseja a los soldados que nadie “haga uso” de la mujer, “haga uso”, como si fuera un objeto.
El doctor Padilla seguía aconsejando a los soldados sobre como debían proceder con las interrogaciones sin provocar la muerte de la mujer, siempre y cuándo este no sea el objetivo.
El sargento Torres continúa reflexionando sobre la tortura de niños e intenta justificarlas alegando que los niños también participan en las guerras.
El protagonista comienza a trabajar como chofer del doctor Mesiano, anteriormente, él manejaba un Fiat 128, 128 es el título del capítulo, aunque no logro entender por qué. De a poco, el protagonista se va ganando el respeto y cariño del doctor, y viceversa.


Segunda lectura: 10/11/14. Página 23 a 38
Tercer capítulo: “Ciento dieciocho”.
Se continúan alternando las 3 historias. El sargento Torres increpa al cabo Leiva por lo poco claro que estaba su mensaje en el cuaderno, éste reconoció su error e informó que el mensaje lo había dejado el doctor Padilla, que dijo que el bebé de la mujer había nacido sano y los de la lista de espera estaban al acecho. La mujer sigue sufriendo, un hombre la tortura y le hace creer que van a matar a su hijo. El protagonista describe su rutina diaria como chofer del doctor Mesiano.
Se nombra a J.J. López, lo que me vuelve a llevar a esa otra “tragedia” sucedida en Junio hace unos años.
No encontré nada que explique el por qué del título, lo más cercano que vi fue en el segundo párrafo, “Ella se puso a contar los segundos que pasaban. No llegó a ciento veinte”, pero no me convence.

Cuarto capítulo: “Mil novecientos setenta y ocho”
Seguramente el título hace referencia al año en el que transcurre todo, el año del Mundial de Argentina. En el capítulo anterior ya se había hablado de un partido que se jugaría esa noche.
El protagonista sale en busca del doctor Mesiano para que pueda responder a la pregunta urgente del doctor Padilla, pero no aparece por ningún lado.
Se repite varias veces la formación de la selección Argentina para el partido de ese día, siempre con especial atención a distintos detalles sobre los jugadores.
Un conscripto llamado Lugo, le avisa al protagonista que alguien le obsequió a Mesiano dos entradas para el partido y había ido a buscarlas en el auto del coronel Maidana.
Torres y Leiva le sentían recelo al protagonista por lo lejos que había llegado siendo un simple conscripto, y muestran cierta felicidad al ver que Mesiano no aparece y se les presenta la oportunidad de deshacerse de él.
Vuelve a aparecer la mujer. Es increíble lo mucho que resiste a las torturas. Ahora parece que se cansaron de que no responda a sus preguntas y la van a fusilar, ella sigue sin dar nombres, escucha el ruido del gatillo pero no el disparo. Era un simulacro, ahora debe seguir viviendo con esas torturas, pero se mantiene fuerte, no habla.


Tercera lectura: 12/11/14. Página 38 a 52
Quinto capítulo: “Ochenta mil”
El protagonista recorre las afueras del estadio buscando al doctor Mesiano, porque sabe que si éste no responde lo antes posible la pregunta del doctor Padilla, él también puede pagar las consecuencias.
Mencionan la capacidad del estadio luego de las reformas: 80.000 espectadores, ochenta mil, el nombre del capítulo.
La descripción de las afueras del estadio, los accesos al mismo, el Tiro Federal, la movilización de las miles de personas que quieren ingresar, me recuerdan que hoy hay partido y en un par de horas voy a recorrer esas mismas calles y observar la misma situación.
La mujer esperaba que Argentina ganara, ya que quién sabe lo que podrían hacerle si perdía. Durante el partido, le llevaron a su bebé, para que éste no moleste. También prepararon una sopa medianamente mejor que la que le daban normalmente, sólo para no cortar la cábala de partidos anteriores, no porque en el fondo tuvieran un poco de humanidad.
El protagonista llega tarde al estadio, por lo que decide esperar afuera y buscar al doctor cuando terminara el partido. Encuentra un anillo de un tal Raúl, pero lo entierra en un arenero, para que nadie lo pueda encontrar, algo así como lo que hacían con los desaparecidos.

Sexto capítulo: “Veinticinco millones”
El protagonista entra a un bar. Más tarde cuando sale, la dueña se niega a cobrarle, lo que me hace pensar en el miedo disfrazado de respeto que algunos parecían tenerle a los militares.
En este capítulo, la historia es interrumpida varias veces para describir tácticas de fútbol.
Aparece una chica de alrededor de 15 años, corriendo, huyendo de algo que no se ve, tropezándose y volviendo a levantarse, hasta que “desaparece” en un pasaje abandonado. El protagonista pasa por un descampado y escucha chillidos de ratas que se parecen mucho a gemidos de personas, y luego un golpe seco, que relaciona con un gato golpeando un escombro contra la pared al intentar atrapar a una rata. Se esfuerza mucho en dejar en claro que ese sonido era efectivamente un gato y no otra cosa. No aclares que oscurece.


Cuarta lectura: 15/11/14. Página 52 a 110
Séptimo capítulo: “Cero uno”
Obviamente el título se refiere al resultado del partido, el cual Argentina perdió con Italia por 1-0.
Se muestra a la gente volviendo del estadio, cabizbaja y sin poder entender cómo podía haber pasado lo que pasó.
Podrá sonar estúpido, pero le tomo algo de resentimiento al doctor Mesiano cuando da a entender que Gatti era mejor que Fillol, pero no es importante.

Octavo capítulo: “202”
Al comienzo nombra un incidente con una esfera y cómo fue alterada la información par no dañar la imagen del país, lo que demuestra cómo se hacían las cosas en esa época.
El protagonista insiste al doctor Mesiano sobre la urgencia del asunto y la necesidad de una pronta respuesta a la pregunta del doctor Padilla, pero éste no le da importancia.
Se describen habitaciones de un hotel. Más adelante se da a entender que es un albergue transitorio al que el doctor Mesiano llevó a su hijo y al protagonista. La habitación del protagonista es la 202, nombre el capítulo.

Noveno capítulo: “5”
El protagonista está en la habitación con una prostituta. Él la ató a la cama y le pidió que sintiera disgusto y horror, y esto me recuerda a la mujer que había dado a luz y las violaciones que sufrió.
Por otro lado, también se relata la historia de una joven que es violada por 5 (Probablemente la razón del nombre del capítulo) a los que había pedido ayuda en la ruta.

Décimo capítulo: “S/N”
El nombre se debe al acceso principal a un edificio en Quilmes, el cual no tenía número.
“Hay que pensar que el prisionero ya es un muerto” dice Mesiano, lo que demuestra la forma de pensar que tenía esa gente y la total falta de consideración que se tenía por la vida humana. También insulta a las mujeres que quedan embarazadas para que los militares no puedan tocarlas. Si le había tomado desprecio con lo de Fillol, imaginate ahora.
En el edificio de Quilmes aparece el doctor Padilla, seguramente ahí es donde está la mujer.

Decimoprimer capítulo: “Dos trescientos”
El doctor Mesiano se enoja con Padilla por su ignorancia. Éste parece nervioso e insiste en que el conscripto (el protagonista) se vaya y los deje solos.
Padilla parece mostrar cierta preocupación por la salud de la mujer, pero lo esconde rápidamente. Ante la presión de Mesiano, calcula un peso aproximado del bebé: 2 kilos trescientos, lo que para Mesiano es muy poco.

Decimosegundo capítulo: “Cuarenta y ocho”
El soldado queda solo mientras los doctores siguen discutiendo en otro piso. Sin saberlo, se apoya en una puerta y una mujer lo toca por debajo de la puerta. Ella le dice que él no es uno de ellos y le pide que llame a un abogado para decirle donde está. Empieza a contarle con todos los detalles todo lo que le hicieron desde que la secuestraron y el soldado sólo la insulta y le dice que se calle, probablemente porque él nunca torturó a un desaparecido y siente que, si escucha lo que le cuenta la mujer y no hace nada, es como si la torturara el mismo, pero tiene miedo de actuar en contra de sus superiores y ser descubierto.
La mujer le pasa el número de un abogado al protagonista, un número que empezaba con 48.

Decimotercer capítulo: “Trescientos noventa y ocho”
Padilla y Mesiano discuten. El primero dice que “Primero está la lista”, a lo que Mesiano responde: “Primero está mi hermana”. Recuerdo que hace un par de capítulos, Mesiano había dicho que su hermana no podía tener hijos, por lo que interpreto que están discutiendo sobre quién va a recibir al hijo de la mujer detenida.
El doctor Mesiano entra por su cuenta a una escuela y le dice al protagonista que de un par de vueltas. Luego vuelve al edificio de Quilmes y también entra solo, para salir cargando algo que el soldado desconoce.


Quinta lectura: 18/11/14. Página 110 a 137
Epílogo: “Treinta del seis”

Decimocuarto capítulo: “Uno dos”
“Ahora si ha jugado Maradona”, es la primer frase de este capítulo. Si juega Maradona quiere decir que ya no es 1978, por lo tanto, si es otro Mundial, debe ser 1982.
En el diario sale una noticia sobre un cadáver encontrado sin cabeza y con los dedos quemados con ácido, para hacerlo imposible de reconocer. En el diario también aparece una lista de caídos en combate, seguramente en Malvinas, en la que aparece Sergio Mesiano.
El nombre del capítulo hace referencia otra vez al resultado del partido.

Decimoquinto capítulo: “Ciento treinta y tres”
El protagonista ahora tiene un Fiat 133. Está dudando si visitar o no al doctor Mesiano tras la muerte de su hijo. Se habla de confusiones en las listas de caídos en combate y prisioneros.

Decimosexto capítulo: “Mil novecientos ochenta y dos”
El año del Mundial de España. El protagonista decide ir a visitar a Mesiano, no lo encuentra en su casa, pero le dan una dirección de la casa de su cuñado.
Pasaron 10 días del día de la bandera, confirmando que la fecha es el 30/6.

Decimoséptimo capítulo: “Seis”
En la casa del cuñado de Mesiano, están por comer asado. La hermana del doctor llama a su hijo, Antonio, pero cuando aparece, el narrador dice que su nombre es Guillermo. Supongo que Mesiano logró que el hijo de la mujer secuestrada fuera adoptado por su hermana, y ese era el nombre que la mujer le había puesto.

Decimoctavo capítulo “Cuatro”
El hijo de la hermana de Mesiano tenía 4 años, definitivamente es el hijo de la mujer.
Aparece por primera vez la esposa del doctor, que pareciera que es autista, o que tiene algún otro problema parecido.

Decimonoveno capítulo: “Seiscientos treinta”
El protagonista se vuelve a su casa, en el auto sintoniza la radio Rivadavia, en la que se discuten las chances de derrotar a Brasil en el Mundial.
En su casa, mientras duerme, sueña con la puta del tic en la boca, que le dice “Matame, soldadito, matame”, que puede representar a las personas desaparecidas acechando los sueños de los que las habían torturado., aunque no me convence mi interpretación.
No pude identificar la razón del nombre del capítulo, hasta que, no sé por qué, se me ocurrió buscar el número de la radio Rivadavia, que es AM 630.


Conclusión: El libro me gustó, aunque no sé si lo recomendaría, ya que algunas escenas pueden resultar un poco fuertes para otra persona, es interesante la descripción de esa época tan terrible desde el punto de vista de un conscripto. La única duda que me dejó el libro es sobre el momento en el que Mesiano entra solo en una escuela, y luego al edificio de Quilmes, de donde sale cargando algo, que el protagonista desconoce. La mejor explicación a la que puedo llegar es que estaba haciendo favores para que le permitan a su hermana adoptar al bebé, pero no estoy convencido


sábado, 13 de septiembre de 2014

15 Poemas de vida y muerte.


1.
Ahora será mañana
y mañana será nuevamente ahora
y el comienzo…
no tendrá final.
                
2.
El alma nace y crece
En compañía de otras almas
Y todas caminarán juntas
Hacia la eternidad.

3.
 Las lágrimas empañan sus ojos
insoportable es el dolor
lejos está la felicidad
esconden su cabeza,
quieren ahogar sus penas.
No habrá mañana,
no habrá mañana.

4.
La vida recorre
pasado y presente
y más allá del futuro
qué habrá?

5.
Sueños y esperanzas
enriquecen el camino
como los frutos de un árbol
que van hacia el ocaso .

6.
Tan cerca del final
En el ocaso del alma
Miran hacia atrás
Recordando lo vivido
Y pacíficamente marchan
De la mano de Tánato.

7.
Amanece y anochece,
el día surge y termina
como la vida misma…

8.
 El eterno ciclo de la vida
irrompible, inevitable.
No hay manera de escapar
sólo dejarse llevar
por el negro ángel sin alas
y descansar eternamente.
 
9.
No podemos equivocarnos
en este bello viaje
la ruta nos lleva
hacia donde vamos.

10.
 Eterna rutina se repite
gente corriendo en círculos
yendo hacia ningún lugar.
Sólo un final para esta historia
siempre igual.

11.
La vida nos lo da todo
Y se lo lleva todo
Alegría y tristeza
Principio y fin.

12.
Música y amor
Inspiración viva
El espíritu se regocija
Y se hace eterno.

13.
En un segundo se pasa
rápidamente se va
se va para no volver
dejándonos en el dolor,
el dolor de no saber
lo que podría haber sido.

14.
El fin de las cosas
¿será final?
¿tendrá  retorno?

15.
Termina el ciclo
El alma abandona el cuerpo
Desciende hacia el Hades
A reunirse con viejos amigos
Que compartieron su destino.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Presentación: Pueblos originarios

Link del Prezi:



http://prezi.com/zf2oiv5rnibw/?utm_campaign=share&utm_medium=copy

jueves, 10 de abril de 2014

sábado, 13 de julio de 2013

Gemelos



Mi hermano gemelo Ramiro siempre fue distinto a mi, aunque éramos iguales físicamente teníamos personalidades totalmente distintas. Yo era el gemelo tranquilo, el educado, el que siempre obedecía a mamá. En cambio él era todo lo contrario, era inquieto, desobediente y con mal carácter. Se podría decir que yo era el “bueno” y él era el “malo”.
Vivíamos en Mendoza, cerca del estadio de Godoy Cruz, por lo que nos hicimos fanáticos de ese club. Solíamos ir a la cancha, donde mi hermano siempre generaba problemas con los hinchas rivales antes de ingresar. Era la única actividad que hacíamos juntos, era el único momento en el que parecíamos una verdadera familia. Íbamos con mi mamá y mi papá, hasta el día en que él murió, después de eso dejamos de ir, ya que nos dolía recordar esos momentos en los que el estaba vivo y pensar que ahora ya no estaba, que no volvería.

Recuerdo que siempre que mamá traía visitas a casa, Ramiro trataba de estropear todo, por cualquiera que sea la razón, y sin embargo mi madre me culpaba a mí. En la calle se peleaba con todos por cosas insignificantes o solo por diversión, y ellos también se enojaban conmigo. Todo el tiempo yo debía asumir la culpa por sus acciones, supuse que la gente se confundía debido a que éramos iguales, y jamás me defendía, siempre asumía la culpa, aunque ni siquiera yo sabía bien el por qué.

Durante años fui castigado por sus travesuras y no dije ni una palabra, pero ya no aguanté más, decidí dejar de dar la cara por mi hermano, estaba cansado. Un día, Ramiro se peleó con un colectivero porque este le había cobrado más caro el boleto y, obviamente, me culpó a mí.
-¿Me acabás de insultar? -Dijo el colectivero, acusándome- Bajate del colectivo.
-Pero yo no hice nada, fue él-Me defendí como nunca lo había hecho, acusando a mi hermano, sabiendo que después lo podría pagar-.
-¿De quién hablás?
Ramiro lo interrumpió:
-Dejá, Rogelio, no le hagas caso, bajémonos.
Nos bajamos y caminamos hasta casa, pero las palabras del colectivero resonaban en mi cabeza: “¿De quién hablás?”. ¿Podía ser que el colectivero no lo haya visto? ¿Pero cómo? Si lo tenía en frente…
Ahora todo me daba vueltas; siempre la culpa era mía, como si nadie viera a Ramiro, pero el siempre estaba ahí, ¿Por qué todos lo ignoraban y me culpaban a mi? Había algo raro…

Hasta que un día me di cuenta de todo. Fue en nuestro cumpleaños, el 22 de mayo de 2006. En las calles reinaba la alegría y la paz, todos en Mendoza estaban felices por el tan ansiado ascenso de Godoy Cruz a primera, por primera vez en su historia. Nosotros cumplíamos 9 años, había venido solo mi familia, ya que no tenía muchos amigos. Siempre me había costado mucho integrarme, era muy introvertido y me costaba relacionarme con la gente, al contrario de mi hermano, él no tenía problemas para hacer enemigos.
Yo estaba muy feliz con nuestra torta de Godoy Cruz, con la cara de nuestro ídolo, Sebastián Torrico, fundamental para el ascenso. Antes de que soplara las velas, Ramiro hizo de las suyas y todos, para no perder la costumbre, me culparon a mí, pero sucedió algo raro: Cuando les dije que yo no había sido, que había sido Ramiro, todos me miraron con cara rara. Yo no entendía por qué, y cuando preguntaba me miraban como si estuviera loco y hablaban bajo entre ellos. Pasaron unos largos minutos de confusión, hasta que finalmente mi mamá me llevo a mi cuarto y me preguntó:
-Hijo, quién es Ramiro?
-Ramiro, mamá, mi hermano, ¿Quién va a ser?
-Rogelio vos no tenés hermano, sos hijo único, ¿Estás seguro que Ramiro no es un amigo tuyo?
-No mamá, Ramiro, mi gemelo, tu hijo.
Mi mamá se quedó mirándome con lágrimas en los ojos y luego salió de la habitación, dejándome totalmente atónito.

No volví a ver a Ramiro durante un tiempo. En ese tiempo me llevaron varias veces a un psicólogo, aunque yo no entendía por qué, me gustaba ir allí. Luego de muchas sesiones, el psicólogo me dijo que Ramiro era un producto de mi imaginación, que lo había creado para que hiciera todas las cosas que yo no me animaba a hacer.
Esto me tranquilizó, ya que pensaba que ahora que conocía la verdad sobre mi hermano, nunca lo iba a volver a ver e iba a poder llevar una vida normal y por fin podría hacer amigos.

Sin embargo, una tarde de octubre de 2006, me desperté de la siesta y me llevé la horrible sorpresa de que Ramiro estaba parado al pie de mi cama. Me dijo que lo siguiera. Algo en mi no me permitía negarme, así que no pude evitar seguirlo. Fuimos a la cocina y vimos que no había nada para comer, entonces me pidió que vaya con él al almacén. Luego de tres largas cuadras llegamos y nos pusimos a recorrer las góndolas buscando algo para comer. Yo veía como él tomaba cosas y se las guardaba en el bolsillo, pero no dije nada, no porque no quisiera, sino porque no podía. De repente escuché un grito, era el dueño del almacén que venia corriendo hacia nosotros. Yo inmediatamente pensé que me acusaría a mí, y ya me estaba preparando para pedirle disculpas, pero no, sorprendentemente, pasó corriendo por al dado mío, tomó a Ramiro del brazo y le dijo:
-Mostrame tus bolsillos, yo se que estuviste robándome cosas.
Yo me quede congelado, no lo podía creer, ¿como podía verlo si supuestamente no existía? Salí corriendo del almacén sin mirar atrás.

Toda la situación daba vueltas en mi cabeza. ¿Cómo podía ser que el dueño del almacén lo pudiera ver y los demás no? ¿No era un producto de mi imaginación?
Me quedé dormido con estas ideas en mi cabeza.
Esa noche me desperté agitado después de una pesadilla y me llevé la horrible sorpresa de que Ramiro estaba parado al pie de mi cama. Me dijo que lo siguiera. Algo en mi no me permitía negarme, así que no pude evitar seguirlo. Fuimos a la cocina, pero esta vez, Ramiro no buscó comida, sino que tomó un cuchillo y salió por la puerta. Lo seguí hasta el almacén y observé aterrorizado como apuñalaba al dueño por la espalda.
Me quedé boquiabierto mientras vi a Ramiro avanzar hacia mí con el cuchillo levantado, no entendía lo que sucedía.

Sentía la sangre escurriéndose bajo su cuerpo, pero no sentía dolor. Ramiro estaba en el piso y miraba a Rogelio, sin comprender lo que acababa de suceder. Levantó la mano y observó como se desvanecía, mientras que Rogelio sentía que una parte de él desaparecía.

Durante los años siguientes de su vida, Rogelio tuvo muchos problemas en el barrio y, luego de cumplir 18, con la ley. Era como si esa pizca de moral y decencia que tenía antes de esa noche se hubieran esfumado, ahora nada lo detenía a la hora de actuar de forma inadecuada, como si hubiera perdido su bondad.

sábado, 6 de abril de 2013

Mi Biografía de lector - Santiago Flores

Los primeros libros que recuerdo haber leído fueron de Luis María Pescetti, pero no recuerdo cuál, ya que leí muchos de ese autor, entre ellos varios de "Natacha" y uno llamado "Frin". A los 6 años leí "Harry Potter y la piedra filosofal" y a partir de los 11 leí los 6 libros siguientes y cuando terminé de leerlos los leí por segunda vez. También cuando estudiaba inglés leí "Charlie y la fábrica de chocolates".

Mi genero literario favorito es la ficción, generalmente todos los libros que leo pertenecen a ese género. Mi libro favorito hasta ahora fue "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte" (El séptimo de la saga), porque además de ser el más atrapante, es en el que se define la historia y se aclaran algunas incógnitas que habían generado los libros anteriores.

Para el colegio tuve que leer varios libros. Generalmente no me gusta tener la "obligación" de leer, pero por ejemplo 1984 me interesó, aunque nunca lo pude terminar de leer. La mayoría de lo que leo para el colegio lo leo en fotocopias o en internet, pero no es lo mismo que leer un libro, no se por qué.

Leo para entretenerme pero solo si encuentro algún libro que me parezca interesante. Siempre lo primero que leo de un libro es la última oración y después sigo por el comienzo, porque quizás esa oración me intrigue y me motive más a leer el libro. Prefiero leer tranquilo en mi habitación, generalmente cuando no tengo nada para hacer, pero no puedo leer si hay gente hablando o si hay ruidos molestos. También me gusta leer en los viajes largos en micro o en auto. No me gusta dejar un capítulo por la mitad, necesito terminar de leer el capítulo que estoy leyendo antes de dejar el libro. Nunca fui a leer a una biblioteca, ya que siempre tuve libros en mi casa. En mi biblioteca tengo muchos libros que leí cuando era chico: Una colección de clásicos en versión resumida, como por ejemplo Moby Dick, Las Aventuras de Tom Sawyer, Colmillo Blanco, entr otros. Tambi´n leía historietas de Disney, algunas con argumentos de las películas.

De chico leía mucho, pero ultimamente no tanto. Ahora estoy leyendo la saga de "El Señor de los Anillos", de J.R.R. Tolkien, porque vi las películas y son de mis favoritas. No tengo un autor favorito, pero los autores de los que más libros leí son J.K. Rowling (La saga de Harry Potter) y Luis María Pescetti (Frin y varios de Natacha)