Les agradesco a todos por haber transitado con migo estos años, los que sean, y por haberme dejado transitarlos con ustedes. A pesar de la vida, o a causa de ella, veo que todos cambiamos, crecimos y evolucionamos, me alegra verlos hoy... y los voy a extrañar mucho.
Bueno eso, GRACIAS! y mucha suerte en lo que vendrá.
Sigamos creciendo, cambiando y evolucionando..
Cantares (se hace camino al andar)-Joan Manuel Serrat
Link al trabajo!!
Y profe, seguí haciendo lo que haces que es excelente, no te desanimes, la diferencia entre un profesor que realmente cree en que nosotros podemos y se pone las pilas para que nosotros también lo creamos con uno a quien le da lo mismo si enseña matemática o historia, es inmensa. Te agradezco por el esfuerzo, el compromiso y el cariño que compartís con todos.
Pd. Emi, perdón por usar glogster también es que me acorde que existía cuando vi el tuyo :)
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viernes, 28 de noviembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
Diario de lectura de "Una muchacha muy bella"-Emilia Holstein
¿Quién fue esa muchacha tan bella?
Día 1-10/10
Hoy es un día para pedir un deseo, un día de suerte.
Por qué elegí este libro? Cuando Graciela nos comento los argumentos de cada libro no había pensado en leer este, sentía que iba a ser muy estático, no creía que pudiera sorprenderme, pero cuando ví la tapa me encandilaron los colores y el fotomontaje de la portada. El título era sugerente pero creo que me fui empapando de él después de haber mirado la tapa varias veces. Así que sí, creo que elegí este libro por la portada.
Cuando decidí comprarlo lo quería tener en esa edición de la tapa naranja por supuesto, si no perdería el sentido. Unos días después lo tuve en la mano y realmente sentí mucha alegría, creo que fue porque había recorrido varias librerías sin conseguirlo y mañana viajamos a Jujuy, entonces andaba medio a contra reloj.
Supongo que no me equivoqué, porque si no no me hubiera puesto contenta.
Día 2-1/11
Pág. 9 a 21
Empiezo de nuevo, leer estando de viaje no funcionó.
La primera oración ya me resultó llamativa “Mi madre era una muchacha muy bella”, ya sabía que el título se refería a su madre pero que así comenzase la historia me pareció importante. Sugiere lo infantil, la mirada de niño, esa mirada parcial que tenemos sobre nuestros padres cuando somos pequeños. Sigo leyendo.
Me encontré con una descripción muy detallada de la madre, quién todavía no tiene nombre. Las palabras que usa son realmente hermosas y se hilvanan de una manera especial que les da fuerza e iluminan al personaje que describen. Después de dos páginas me siento como el nene adorando a esta mujer que no conozco pero que parece hacer todo hermosamente, te hace despreciar lo que a ella molesta y querer lo que ella quiere.
Búsqueda: Nombra a “Anouk Aimeé y a Jean-Louis Trintignant” como dos personajes que ve una foto que adornaba la casa. Al buscarlo encontré que se trataba de una película francesa: Un hombre y una mujer (en francés: Un homme et une femme) es una película francesa estrenada en 1966. La película fue escrita por Claude Lelouch y Pierre Uytterhoeven, y dirigida por Lelouch. Es notable su fotografía, calificada por la crítica como "exuberante" (Lelouch ya tenía experiencia realizando fotografía para publicidad), que ofrece frecuentes secuencias entre tomas a todo color, en blanco y negro, y otras con tonos de sepia, dependiendo del tema tratado en cada escena; también ganó fama por su memorable tema musical creado por Francis Lai.
El narrador suena como un niño realmente enamorado, que complace a su madre solo por el placer de hacerla feliz, rescata pequeños momentos que en un gran drama pueden pasar desapercibidos y los hace importantes, dándole fuerza a cada detalle.
Comienza a contar experiencias de la vida cotidiana y habla de el amor de su madre por los viajes, su avidez de descubrimientos y sueños que todavía no se dieron pero en su fantasía están llenos de colores.
Muestra como su madre lo ve a él, menciona repetidas veces que ella es bella y lo ama pero que él es su hijo, lo ve como una responsabilidad que ha llegado sin ser deseada y de la que no puede deshacerse. Aquí la lectura parece teñirse de oscuridad.
“¿Quién hablaba por mi madre y a quiénes? Qué era ese plural que aparecía para terminar nuestra salida Quiénes hablaban en mi madre” (La madre habla sola por un momento cuando salen de una confitería en tono de reproche dirigido indirectamente al narrador). Me gusta que muestre cómo cambió su visión de los hechos con el paso de los años, como hay cosas que necesitan otra mirada para tener sentido. Se hace algunas preguntas retóricas que a mi parecer surgieron con la revisión de los hechos, son más adultas y suenan dolorosas.
Solo leí unas pocas páginas y ya quiero seguir, no sé si la historia será o no interesante pero me parece genial como escribe este señor. Debe ser difícil volver a darle color a estos recuerdos, que vuelvan a sentirse como de un niño.
Palabras que descubrí:
- Piélago (lo relaciona con el final de la cara): parte del mar muy alejada de la tierra.
- Acicatear (hablando sobre el discurso de su madre): estimular.
Día 3-3/11
Pág. 21 a 38
Hoy leí sobre el episodio que se da en el Jardín Botánico. En las primeras páginas el autor describe sus sensaciones en las visitas que hacía con su madre a este lugar(para ser exactos todo el tiempo describe minuciosamente cada detalle que le ha sido relevante), realmente me sentí muy identificada con esta parte, siempre que voy al botánico me siento como en un oasis en medio de la ciudad, como si el tiempo allí se detuviera solo para nosotros, así que verlo escrito de una manera tan bella me hizo revalorizar un poco estos espacios. Por otro lado, volví a sentir como a veces un acto que parece insignificante a la vista puede ser por dentro una explosión de sentidos, como la percepción personal le da a cada momento su especial significado.
Me pareció interesante que haya un cambio de capítulo, el cual no tiene ningún tipo de título, y que además el tema continuase siendo el mismo aunque tomado desde otro ángulo.
Cosas que me llamaron la atención:
-Esa cosa que tienen las madres de hablar en tercera persona cuando retan a sus hijos, como si no estuvieran diciéndoselo al niño que tienen ahí si no a alguien lejano. En este caso, por qué será?
-Las elucubraciones que puede hacer un niño frente a cosas nuevas, que quizás son difíciles de poner en palabras pero que si lo logramos descubriremos que son las mismas durante toda la vida. En esta parte, el pequeño conoce a un chico llamado Santi y lo analiza quizás de manera tácita pero luego al crecer lo pudo poner en palabras.
-Cómo reacciona una mente jóven a una nueva realidad que desconoce, otro tipo de familia, otra situación económica. Con recelo y un poco de miedo, pero sin juicios. “Mamá, ¿los obreros son pobres? ¿Santi y la mamá y la hermana son pobres?”
-La adoración que el narrador le profesa a su madre es tal que la hace ver como una Venus, la perfección hecha ser humano, la ve como entre la selva siempre destacando. Por momentos hasta me parece exagerado, como si el hombre mayor que escribe se mezclara en los pensamientos del niño.
Día 4- 5/11
Pág 38 a 44
Lo que leí hoy fue un episodio en el que la madre manda a su hijo a bañarse mientras ella va a hablar por teléfono a lo de una vecina.
En estas páginas descubrí lo solitario de estos personajes que no se tratan con las demás personas del edificio, solo con esta señora que les trae comidas y cuida a veces del pequeño. Se ve el nerviosismo con el que la madre percibe todas las intromisiones de los otros. Además, aparece la figura de un hombre, más bien aparece el cepillo para afeitarse de este hombre que ya no está pero ha dejado este único rastro para el narrador.
En mi opinión, captura muy bien la mirada de alguien que empieza a conocer el mundo, esa inocencia no tan inocente, vivaz e intrépida que no deja rincón sin mirar ni sentimiento por analizar. Se reflejan muy bien las diminutas maravillas del día a día, como el ruido de agua contra agua cuando nos sumergimos en la bañera. Me hace sentir en casa.
El vocabulario no es nada estrafalario pero es la combinación de este lo que lo hace especial:
“Practiqué algunas veces más pero no había manera de sacarme la cara de atrapador de gestos”
Día 5-10/11
Pág. 44 a 80
Palabras que descubrí:
- Gorgona: de la mitología griega, demonio femenino y deidad.
- Catódica: relativo al catión.
- Vano: (de una puerta) hueco de la puerta.
- Sefradí: judío de origen español.
- Proscenio: parte del escenario más cercana al público.
“A veces me parecía que los grandes consumían cosas horribles solo porque eso los ayudaba a lidiar con el mundo.”
De nuevo aparece esa sensación de que la madre no le profesa al narrador el mismo amor que él a ella, él aprovecha y exprime el jugo de cada situación que pasan en contacto mientras en cambio ella casi que intenta evitarlas.
Hay un episodio de un sueño salvaje, una pesadilla de sangre, por qué?
El lenguaje comienza a complejizarse, la descripción de las situaciones es más veloz hasta que pasa el episodio sobre una amenaza de bomba.
Luego otra situación sanguinolenta sobre la caza de un ñandú, también se ve la situación de la familia: acomodada, tienen campos en la provincia de Buenos Aires y el tío tiene peones a su cargo, aunque la madre parece mantenerse un poco al márgen.
“Así fue como conocí a los parásitos y como escuché por primera vez la palabra picana.”
En esta parte comienza otro capítulo, como el anterior sin título ni ninguna otra distinción.
Lo que me llamó la atención en este momento fue los saltos temporales que ocurren durante todo el texto, sobre los cuales recién repare ahora. Hay muchos flashbacks que producen la sensación de que la historia estuviese siendo contada cuando uno la lee, es decir, cuando uno cuenta una anécdota suele irse un poco del tema pasando por otros pormenores que le dan sentido al resto de esta manera el escritor va aclarando cuestiones que podían haber quedado inconclusas.
Por otro lado, quiero resaltar la constante descalificación o subestimación del niño. Su madre todo el tiempo cree que es incapaz de hacer o conocer ciertas cosas, algo que suele ser muy común en los adultos, pero que visto desde el punto de vista del niño es bastante doloroso e injusto ya que no se entiende por qué se encuentran en distintos escalafones.
Como una acotación: me alegro leer que el pequeño tomaba el Nesquik como yo (con mucho chocolate, sin batir y rápido para llegar al tesoro que se encontraba en el fondo), como en todas las otras acciones explica sus sensaciones cuando lo hacía y por qué lo hacía así, me resultó genial ver retratado mi pensamiento en la letra de otro.
Día 6-11/11
Pág. 80 a 107
Leo sobre cómo la madre ordena la biblioteca, o eso parece por ahora, abre cada libro y lo vacía de tarjetas y flores, de todos los recuerdos que haya guardado en ellos. Se ve la importancia de la literatura para ella, también de las palabras agregadas a mano, de las cartas y postales. Aparece un recuerdo: “Mi madre decía que la diferencia la hacían los libros, que me fijara en eso cuando entrara a una casa. Si había libros era otra cosa.” después se presenta una situación en la que él va a lo de un amigo a hacer un trabajo de ciencias, los libros que ve son solo de guerra y el amigo parece ser de poca credibilidad, un aprovechador. Para mí, así se marca la diferencia entre los tipos de familia de la época, la del personaje principal con una cultura más fuerte y sensible contra la arrogancia de la de este otro niño.
“Supongo que aun sin saberlo ya podía enfrentarme al fanfarrón dueño de todo el estaño y confundirlo con mi carga de cinismo heleno.”
Sigo leyendo y me encuentro con que la madre se va atolondrada a hablar por teléfono a casa de la vecina y su hijo, curioso, la sigue demostrando que hay un trasfondo que él no puede conocer ya que parece sobrepasarlo. Me pareció significativo porque demuestra cómo su madre intenta cuidarlo y protegerlo, también porque imagino que muchos niños convivían con situaciones similares que solo de grandes habrán podido comprender o entender completamente.
Comienza a percibirse que la vida de los personajes se está complicando y empiezo a pensar que a fin de cuentas, es una historia real y que no quiero llegar al final del libro porque es claro que la bella simplicidad de lo cotidiano se va a manchar de dolor.
La madre recibe llamados que no contesta, está nerviosa y triste. La vecina, Elvira, trata de distraer al niño, lo lleva a conocer a los personajes de Titanes en el ring: “No parecía estar tranquila en la calle, como si fuese un espacio en el que podía pasar cualquier cosa.” El chico siente, conoce, sabe e intenta ayudar, distrayendo a su vez a Elvira, haciéndole creer que la está pasando bien, que él no está temiendo por su madre. Aquí sentí mucha ternura por la actitud de él que por supuesto no es tomada en cuenta como una acción deliberada y llena de sentido.
“Trataba de empujarme a una infancia sin dobleces, sin sospechas, pero la verdad es que no quería estar ahí, me preocupaba mi madre.”
“Yo quería ser otro, quería no estar ahí, quería no ver los culos flácidos en esos bombachones arratonados, quería no escuchar más gritos, ni más estruendos, ni más horror, ni más reproches por todo lo que sabía y callaba.”
La trama comienza a volverse notablemente más dolorosa, comienza a sentirse el miedo en las palabras. Aparecen falcon verdes, patrullas en silencio, pánico. Él pide ver a su madre. El convoy solo pasa. Se suben al colectivo y me puse a llorar.
Palabras que descubrí:
- Inenarrable: 1. Adj. inefable 2. Sorprendente, impresionante.
- Derrotero: 1. Camino tomado para lograr el fin propuesto 2. Derrota, rumbo.
Día 7-12/11
Pág. 107 a 157
Fue un llanto sin lágrimas de como una hora, trataba de anotar cosas que no se relacionaran solamente con lo que sentía pero no funcionó muy bien. Me pregunté varias veces durante estas últimas 50 páginas si está bien sentir el dolor de otro como propio o si es una falta de respeto.
Voy a empezar por el final, desde el ante último capítulo donde para mí se produjo el quiebre más grande. Se terminó la infancia, la realidad se vuelve áspera y más hostil, sin filtros. El autor ya creció y escribe como gente grande, como una gente grande deprimida, harta, triste. Es más viril, más sexual, más bruto. La delicadeza de la infancia solo la veo en el ritual de tomar el té, como hacía su madre y en el visitar a Elvira en el geriátrico donde la mirada de niño parece volver a colorear el panorama, todos los demás actos parecen carecer de pasión y de cariño. No quiere tener hijos, no quiere tener padre ni ser hijo de nadie.
“No quiero ser el hijo de ese cuerpo en los días entre el secuestro y el final.”
“Mi té no era mío, mi té nunca fue mío. Yo era solamente un hijo, nada más, un hijo.”
“Me gusta leer y me gusta el té. Cada sorbo astringe el anterior y es definitivo, no me interesa construir nada con la obligación de lo previo.”
Y retrocedo y paso las páginas hacia atrás…
“-No me animé-susurró mi madre para sí” Vuelve de ver Titanes en el ring y la encuentra hecha un ovillo en el sillón, triste. Siempre me impresionó la capacidad que tienen las madres de recuperarse de la tristeza cuando su hijo está cerca.
Al día siguiente es Navidad y desde el espejo ve la televisión reflejada a la inversa, 16 letras y las copia. Sueña con su papá, todavía parecía apreciarlo o querer saber quien era.
Hay un paréntesis de felicidad renovada, él y su mamá y Elvira y su hermana, Navidad, comida, juegos. Tiene su primera erección producida por la hermana de Elvira, Desiré. Es notoria la diferencia entre el cariño y la ternura con la que ve a su mamá, aunque la vea como una mujer a como presenta a Desiré, desde la excitación y una especie de desenfreno.
Llegan las vacaciones de verano, playa. Van al zoológico, me parece interesante la conciencia de él para con los animales: “De eso nunca pude olvidar, de lo que sentí de mi mismo, aunque no supe traducir qué era esa condena.” Como sabiendo que están ahí por la fuerza, que no son realmente felices y que él está observándolos en su cautiverio. Los buenos recuerdos de las vacaciones terminan. Vuelve el colegio y las 16 letras: “Unidad Viejo Bueno”
Búsqueda: El fallido asalto al Batallón Depósito de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, en la localidad de Monte Chingolo, Buenos Aires,Argentina, el 23 de diciembre de 1975, fue la última gran acción del Ejército Revolucionario del Pueblo. Tenía el objetivo de apropiarse de 20 toneladas de armamento. Entre los efectivos militares en Monte Chingolo figuraba un soldado entregador e informante del Batallón de Arsenales 601.
Los guerrilleros no sabían que estaban infiltrados por un agente de inteligencia del Ejército, Jesús "El Oso" Ranier, un ex miembro de las Fuerzas Armadas Peronistas. Por medio de la información de Ranier, más los croquis encontrados en poder del Jefe de Logística del ERP, Juan Eliseo Ledesma, capturado por el Ejército el 7 de diciembre de 1975, y las delaciones producidas tras esa captura (no tanto por Ledesma, sino por su segundo en logística, Elías Abdón), se produjo al día siguiente la captura de varios familiares de Santucho (líder del ERP) —los cuales fueron liberados poco después— y aun más importante, la anticipación del ataque. Santucho se negó a abortar la operación y el Ejército, bien preparado para el combate, le propinó una derrota casi definitiva.
El miedo y la tensión vuelven a aparecer, la intuición del niño se transforma cada vez más en certezas. La duda ya no es tanta, los problemas están más a la luz.
Primeros días de escuela, Elvira lo va a buscar al colegio con cara de tristeza, él corre a su casa y ya todo había pasado.
“Yo sabía algo. Sabía. Corrí desaforado, apretando fuerte la valija con mis cuadernos de la escuela, para no perderla, y sabía algo.Yo sabía. [...] necesitaba estar solo y que nadie se echara sobre mí con la excusa de que era un niño. [...] Mi casa estaba rota.”
Día 8-14/11
Conclusión
Creo que me gustaría conocer al autor, Julián López, para ver si su vida es como comenta al final porque me dejó un regusto amargo pensar que después de todo lo bello de su madre su vida es una especie de función lineal sin nada que esperar.También supongo que la vida es diferente para cada uno y que mis formas para él son quizás horribles o deprimentes, no lo sé
También me gustaría conocer el nombre de su madre.
Finalmente, aprecié mucho la delicadeza en las palabras del autor, se nota que es un poeta, y me dejó muchas cosas en las que pensar, me hizo ver que durante ese período oscuro de nuestro país los damnificados no fueron solo los desaparecidos o encarcelados sino todos, desde cada pequeño lugar.
jueves, 11 de septiembre de 2014
15 poemas sobre un altillo
Prólogo
1. Más de dos, menos de tres.
Dos o tres millones de años luz. Chiquito, ínfimo, pequeño.
No vacío, no llena. La palma de tu mano, la galaxia y un poquito más.
Puntito doloroso, invisible, obvio, exacto.
Te corta, te une, te come.
Existe por un segundo, para vos.
El más grande de los temores, el más pequeño de los espacios.
2. Seres humanos malditos,
Llenos de fingidas alturas.
Se buscan para chocar
Se buscan para supurar.
Piden clemencia y perdón,
cuando el error logran notar
Cuando la sangre ya fluye
Y no puede amainar.
Cada vez más niños se ven,
Humanos grandes ya son
Sus ideas derrumbadas van
Sin poder escuchar.
Entiendan humanos,
Que no tienen razón
Que el cielo llovió
Y no lo van a reparar.
3. Pasta frola sin membrillo.
Empanadas sin pasas de uva.
Tartas con azúcar.
Tu casa sin luz.
El patio salvaje.
El estante sin fotos.
Tu recuerdo, aroma a libros.
Noches de realidades.
Tardes con 15 escobas.
Pasos que arrastran el pasillo,
gritos con pesadillas.
Y esta mañana, que no piensa terminar.
viernes, 18 de julio de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
Memorias de América
Emilia Holstein, Delfina Candi Tormos, Emilia Vega
miércoles, 2 de abril de 2014
jueves, 7 de noviembre de 2013
Minicuentos- Emilia H
Eclipse
Lento girasol se mueve, anaranjado espera. Ella, sigilosa mira y contempla. Se encuentran, al fin, pasan, susurran y se separan. Sola ya se apaga un poco, carente de propia luz. Girando van, mirándose siempre, tocándose nunca.
El lobo y caperucita
El lobo se sentó satisfecho, admirando su obra. Pensaba en los honores que recibiría al volver a casa. Aplausos, vítores, regalos, besos y abrazos. Seguro la loba que tanto deseaba al fin lo tendría en cuenta, se casarían por supuesto y serían muy felices juntos.
Súbitamente, un hacha corta su viente.
jueves, 11 de julio de 2013
Pollerapantalón
Me levanté a trompicones pateando el
dolor de cabeza, como pude me llevé hasta el baño y me paré en frente del
inodoro desbebiendo toda la noche anterior. Cerré mi cremallera, ¿Por qué el
pantalón se sentía tan ajustado? Rápidamente me lo quité para dejar
respirar mi piel ahogada.
Volví con desconcierto a la cama para
calmar la puntada que sentía en mi sien, me arrojé sin pensarlo al colchón y
noté a mi lado algo de lo que no me había percatado antes, un cuerpo dormido
bajo las sábanas. Cómo era posible que no recordara a aquella persona? Quizás
eso explicaba el ceñido jean. Decidí despertarla y comencé a acariciar su
pierna que parecía exageradamente tonificada, continué subiendo mi mano hasta
encontrar su sexo. Mi grito resonó tan fuerte que reavivó al muchacho de un
salto.
-¿Quién sos? ¿Qué haces acá?
-¿Vos quién sos y dónde está Andrea?-
Hasta ese momento no se me había ocurrido pensar en mi procedencia, lo
único que podía recordar era aquel nombre: Andrea. Estaba en todos lados, en
cada parte de mí como gritándome algo que no podía comprender pero que sonaba
familiar, algo intrínseco.
El dolor de cabeza aumentaba mientras
trataba de pensar en ese nombre, en mí, en el hombre de la cama. Tenía muchas
preguntas, muchas dudas y pocas certezas. Mire a mi alrededor, a la habitación
de paredes anaranjadas, había una mesita llena de pinturitas, aritos y más
chirimbolos femeninos. Había fotos. De repente, las caras que allí aparecían
cobraron sentido, los conocía era indudable, surgían nombres y títulos. ¿Qué
hacían ahí?
De repente, el sonido
de la puerta cerrándose bruscamente me sacó de mis pensamientos, ni siquiera se
había despedido. Me dirigí hacia la sala, en el momento en el que el
contestador de mi celular se prendía diciéndome “Hola Andi, soy yo, Pablo, pasó
algo raro ¿Por qué cuando me desperté no estabas? Y ¿Por qué había un hombre a
mi lado preguntándome quién era? Yo, yo…yo no sé qué pasó, necesito verte.”
Y si algo podía confundirme más era ese
mensaje, cerré los ojos procurando calmarme unos instantes, pero no funcionó,
seguía sin tener una identidad, seguía sin reconocerme. Decidí recorrer la
casa, continuar buscando aquellas pequeñas cosas que me resultaban conocidas.
Me encontré con un gran closet, cuando
lo abrí vi exactamente lo que esperaba: estaba repleto de ropa femenina y
diminuta para mi figura, pertenecía a una mujer pequeña, pero ¿Quién era
ella? Todo resultaba extraño. Seguí recorriendo, me dirigí al baño, la tabla
del inodoro baja. Como a mí me gustaba. ¿Como a mí me gustaba? ¿Desde cuándo?
No lo sabía.
Decidí bañarme, así que abrí la ducha y
entré bajo la lluvia. Tomé el jabón y comencé a pasarlo por mi cuerpo,
experimentando con éste cada milímetro, cada capullo que formaba mi piel.
Continué deslizando las burbujas por debajo de mis caderas, era una sensación
relajante que permitía aclarar mis pensamientos. Me encontré con aquello que
parecía sobrar, que reconocía como nuevo, o más bien que me parecía tan ajeno,
la única parte de mí que parecía estar fuera de lugar. De dónde provenía esa
sensación, era igual a las otras tantas cosas, desconocido para mí.
Entré en pánico y quise salir
rápidamente de la ducha, lo cual fue una mala idea ya que me tropecé y me dí
directamente la frente contra el espejo del baño. El líquido rojo espeso
comenzó a correr bajando por mi cara, abrí sin muchas vueltas el pequeño
armario sobre el lavamanos del cual cayeron pastillas, medicamentos, apósitos y
lo más extraño de todo un pote de cera. Ya no interesaba la herida en
mi frente, hui de aquel infierno y sin poder esperar más me eché a llorar
en el frío piso de mármol.
Esto no podía estar ocurriendo. No
podía ocurrir.
Abrí cajas, armarios, estantes y la que
debía ser mi mesita de luz, lo que encontré fue un pequeño cuaderno de
tapa dura sobre esta. Lo abrí y en la primera hoja decía “Andrea O.”, de nuevo
ella, invadiendo todo. Que se fuera, eso quería, que se fuera y me dejara vivir
en paz, que las cosas resultaran normales, recordar todo, encontrarle sentido a
ese lugar y a mi.
Andrea.
Despacio, fije mi mirada en el vidrio
de la ventana, primera vez que miraba hacia afuera. Vi mi reflejo en el vidrio,
de pronto, todo pareció más claro. Me vi en las fotos, en la ropa, en los
espejos, me vi sin dudar un segundo quién era.
Andrea.
miércoles, 15 de mayo de 2013
domingo, 31 de marzo de 2013
Historias de libros-Emilia Holstein
Si pienso en libros creo que lo primero que se me viene a la
mente es el desorden de mi cuarto, básicamente porque está lleno de ellos, hay
de muchos tipos y por todos lados, están los que no pude terminar de leer y los
que no empecé, hay algunos de los que ya leí y muchos de los que me da mi
abuela porque dice que “hay algo ahí que seguro me va a gustar”.
Entre el desorden, se encuentra el principito, es uno de los
que más me gustaba cuando era chiquita. En realidad no leía el libro, tenía un
cassette con el libro grabado, así que más que todo me acuerdo de la voz del
lector, aunque cada vez que lo leo me suena diferente. Nunca pude terminar de
escuchar la parte en que la serpiente lo muerde para que pueda regresar a su
planeta.
De cuando tenía como cinco o seis años, también me acuerdo
de “La princesa y el guisante”, que fue el primer libro que leí entero sola,
era enorme para mi…tenía como seis páginas! Hasta tengo presente el momento en
que lo terminé y fui gritando al living que lo había hecho solita.
Creo que es necesario mencionar a María Elena Walsh, que fue
una de las autoras que más leí cuando era chica, aunque nunca les presté mucha
atención a los autores. Tenía un par de ediciones medio arruinadas de “Cuentos
de gulubu” y “Tutú marambá”. Igual, lo que más me gustaba era que me inventaran
historias a partir del personaje de Felipito Tacatun, porque los libros se me
quedaban cortos después de haberlos escuchado tantas veces.
Siempre amé y creo que me va a seguir encantando “Las mil y
una noches”, el librito viejo de mi mamá que tiene los mil y uno, me parecían
geniales las comidas y los títulos de nobleza árabes y toda esa cultura tan
diferente, me encantaban los mercados y que las casas tenían muchos almohadones
y muebles de ebano. También, me interesaban los de caballeros, príncipes y
dragones, aunque entre los libros de mi casa no había muchos, creo que de eso
vi más películas.
En un momento, me fascinaron los policiales y de esos sí que
hay en todos lados, leí de Agatha Christie unos pocos, de Doyle y una seríe que
era de detectives adolescentes que viajaban por la Argentina resolviendo casos.
Además, en ese momento, empecé a aprender inglés y con eso, también a leer un
poco, me costaban bastante pero al final logre entender cómo se resolvían los
casos.
Nunca tuve un autor favorito, aunque le agradezco a muchas
personas por algunas de sus obras, eso también debe ser porque nunca leo mucho
de la misma persona y tampoco me acuerdo de los autores generalmente. Hasta hace poco pensé que tampoco tenía libro
favorito, el último era casi siempre el mejor, pero este verano conocí a “La ladrona de libros” de Mark Zusak (de este si me acuerdo), tarde mucho en
terminarlo y lloré mucho en el proceso. No lo volvería a leer igual, me gusta
como lo recuerdo, me encantaba que tuviera un narrador tan extraño y los puntos
de vista desde los que contaba la historia, me gustaba que los que siempre son
los malos se humanizaran un poco y que naturalizara tanto algunos aspectos de
la vida y la muerte. Es un libro que recomendaría, pero todavía no encontré
alguien que lo pueda apreciar del todo.
Algo que tampoco me pasó nunca fue ser apegada al libro en
sí, hay algunos que los conservo para volver a leer, pero no mucho más. En mi
familia me miran raro cuando digo eso, porque es como un bien preciado es TU
libro, pero de todas formas ni siquiera
necesito comprarlos. Generalmente, los pido prestados o los leo directamente en
las librerías porque tengo bastante tiempo libre que paso en Cabildo esperando
que sea la hora para ir a otro lugar. Un año, devoré toda una saga de mitología
griega sentada en la librería Cúspide de Cabildo y Sucre. No soy muy apegada,
entonces, por eso los presto y los regalo, tengo muchos que todavía no toqué y
siguen apareciendo. Lo que tiene de malo este hábito es que, también, los
subrayo y escribo mucho, con los prestados tengo que escribir las frases en
otro lado y con los míos me arriesgo a que el próximo lector averigüe cuales
fueron mis pensamientos.
En este momento, que trato de recordar mi historia con los
libros, me doy cuenta de cómo fue cambiando todo. Es decir, de chiquita me leía
mi papá haciendo las voces de los personajes y actuando algunas escenas
mientras yo le pedía que lea bien y que deje de hacer tantos chistes, después
empecé a leer sola y me compraron un puff así que me sentaba ahí y leía horas y
horas, desde hace un tiempo a esta parte mis horarios se volvieron más
revueltos creo y ahora uso el bondi como mi nuevo puff, debe ser porque paso
mucho tiempo viajando. Puedo decir que todavía me siento a veces en la cama o
antes de dormir la siesta o al sol, siempre con algo para comer y muchas veces
manchando las páginas. Últimamente, también he leído algunos libros a partir de
un archivo, así en la computadora, a esos los termino rápido porque paso mucho
tiempo frente a la pantalla diariamente y ya es como una costumbre, pero
igualmente me hacen doler la cabeza, así que no es siempre una buena opción.
Me gusta leer, aunque a veces no encuentro qué, otras veces
agarro algo solo porque es muy conocido y no se puede no leer, pero
generalmente esos los dejo, supongo que en un futuro me van a gustar más. En
ocasiones, leo algunas cosas como un reto a mí misma, pero si no es por placer
la mayoría de las veces no funciona, algo así me pasó con “El señor de los
anillos”, con el cual lentamente voy avanzando. Con respecto a este tema en el
colegio, me cuestan mucho los libros que nos dan, con excepción de 1984, creo
que eso me pasa porque no los elijo yo y entonces desde el principio ya los miro
con mala cara. Igual, en particular me parece genial que nos den esta tarea,
aunque me gustaría tomármela diferente y poder disfrutarlos de verdad o tratar
de buscar en ellos algo que me interese.
Al releer todo lo que escribí puedo ver por qué leo, y estoy
segura que es principalmente gracias a mis papás, en casa siempre hubo muchos libros, son una
de las cosas que jamás me negaron comprarme. Tengo recuerdos de todos los
integrantes de mi familia leyendo, en las vacaciones, en el living… Creo que todos
ellos me trasmitieron las cosas increíbles que puedo encontrar en un libro y
por qué puede llegar a ser un placer tan grande.
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